Su declive es alarmante. Sufre la pérdida de biodiversidad en los campos, lo que reduce los micromamíferos de los que se nutre. El envenenamiento por rodenticidas químicos en zonas agrícolas, los frecuentes atropellos nocturnos en carreteras y el cierre o derrumbe de graneros, casas de campo, desvanes y el campanario de los Santos Juanes y otros tejados históricos donde nidifica aceleran su desaparición. Actualmente, la instalación de cajas nido por parte de la Asociación Oropéndola está dando sus frutos para la recuperación de la especie en el término navarrés.

Mural en Nava del Rey


