Su declive está motivado principalmente por la intensificación agrícola, que elimina linderos y paisajes diversos reduciendo su alimento (insectos y micromamíferos). El uso masivo de plaguicidas merma sus presas y provoca envenenamientos secundarios, a lo que se suman los atropellos y, especialmente en Nava del Rey, la pérdida de lugares de nidificación por la restauración o derribo de edificaciones rurales tradicionales.

Mural en Nava del Rey


